viernes, 17 de enero de 2014

Llantos de sangre.

Se me cae el alma a los pies entre tanto sufrimiento, tanto dolor. Lo fuerte se hace débil y se desvanece entre llantos. Cómo aguantar y levantarse, cómo llorar sin derrumbarse. Ver los ojos del que ama, perdiendo su amor. Ver la llama, ahogándose en dolor. Verlo y no creerlo, soñar que estas despierto sin saberlo. 
Recuerda lo imprescindible, olvida lo innegable. Porque sólo se vive del recuerdo, y cuando éste se marche, estás perdido. Perdido en tu mente, sin encontrarte, callado y expectante a que aparezca un ángel. 
No pierdas tu camino, aún está en blanco, la tinta es tu historia, tu libro una vida.

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