Bañado en tinta,
escribe versos el poeta.
Él nunca abandona,
sólo se ahoga en su dolor,
enterrado busca sílabas salvadoras,
que alivien y curen,
que sirvan y duren,
para los tiempos de amargura.
Vuela junto a su fina pluma,
ni mercenaria ni olvidada,
sólo anestesiada por los versos,
esbozados y mermados por las tristes lágrimas de un poeta.