martes, 29 de julio de 2014

Desde que no estás.

Desde que no estás las nubes no se marchan
el cielo se envenena y los pájaros no cantan.
Desde que no estás mi alma anda encallada,
frustrada por no encontrar a su amada.
Desde que no estás mi pecho es álgido,
como el fuego en exceso, como el hielo en defecto.
Desde que no estás mis días mueren antes,
con el Sol en la mañana, y la Luna entre las sabanas.