lunes, 6 de abril de 2015

Fragmento Invernal.

31/1/2015


Es invierno y el frío se cuela por mi ventana, no se si por costumbre ya no me sorprende, tiemblo de arriba abajo, hielo en mi mirada. Siento que la vida se me escapa, que el futuro es incierto, siento que lo tengo todo pero que de la nada al todo sólo hay puntos de vista, ¿querer tenerlo todo?, quizá es mejor no tener nada que vivir deseando lo imposible, me muero por rozar sus labios cada noche pero la Luna me dice que algo no va bien, quiero tenerla entre mis brazos en cada suspiro y que mi corazón no pare de latir, quiero vivir mil momentos pero parece que nunca va a ocurrir, y ¿por qué no?, porqué me siento limitado, porqué debo ir con cuentagotas, ¿no sufrí demasiado cuando no había nadie a mi lado, cuando ego y soledad juntaban sus manos? Tiemblo si observo sus ojos, me inquietan y maravillan, ¿por qué no se dejan ver? Quiero besarla una y otra vez, jugar a ser un crío de nuevo, volver a sentirme bien, que ocupo un hueco importante que sólo se ganan unos pocos, ser imprescindible y formar parte de algo que recuerde de mi vida. Es una oportunidad perfecta, la más difícil hasta hora, pero de la que más me siento orgulloso y confiado, o por lo menos deseo estarlo, seguro de que todo va a salir bien, seguro de que el deseo se convierta en realidad y los sueños en felicidad. Me duele estar así, sentirme así, me apena sentirme impotente, que me duela cada texto que escribe sustituyendo su voz, no poder hacer nada, me duele no tenerla cerca, rabia en mi interior.

No quiero ser un títere en esta función, dame alas, yo me encargaré de que se abran.





Vuelvo a las andadas.

Soledad otra vez, siempre en primavera y sin llamar a la puerta. Cuando aparece me vuelvo consciente de que mi vida es cíclica, con inicio y nudo, pero sin final dichoso. Es un pozo que cada vez se hace más profundo y ni si quiera veo el fin, la oscuridad lo envuelve. Son etapas que se repiten pero cada vez con mayores heridas. En el tramo intermedio viene la soledad, acompañada de mil noches sin dormir y mil días de penuria. Me vuelvo ausente y nadie me echa de menos, me autodestruyo, disparo tras disparo me debilito, no tenerla me devora, noto el vacío. Quizá deba acostumbrarme a crecer sólo, sin otro alma a quien amar. Cuantas veces he perdido, cuantas veces sufrí cicatrices, cuanto tiempo tardarán en curarse. Mañana será igual, otra página en mi libro absurdo donde sangro más de lo que escribo. Mañana será igual, sólo y sin ganas de nadie, sin ganas de salir ahí fuera y consolarme, sin ganas de buscar a alguien donde apoyarme, porque mi pecho parece un desierto, un oasis sin esperanza. Su beso me dejó sin aliento. Ahora toca esperar a la siguiente etapa de mierda donde mis yemas buscarán el fondo perdido entre tinieblas. No es que esta vez haya sido mi peor pesadilla hasta entonces, es sólo que me cansé de vivir a remolque y desgastarme, de resucitar cada mañana y claudicar en primavera, esta vez fue diferente, mi corazón envejeció, me siento traicionado como nunca antes, insignificante para ella, como si nunca hubiera existido. Me siento un tirano antes de su adiós.