La lluvia nos somete a golpes,
duros como puñales.
El frío nos somete a invierno,
desolado panorama entre las sábanas mojadas.
El día nos somete a tempestad
realidad sincera.
La noche nos somete a calma,
respiro instantáneo que huye sin querer.
Veo tus lágrimas porque vivo en tus ojos,
siento tu iris porque quiebra en pedazos.