Poética amargura desliza por mis poros, sueños rotos, sobran devotos, puta dulzura la tuya que me llevó al abismo por la senda más angosta, o mi alma o mi yelmo, razón o corazón, decide uno me susurraba, me marchitaba, un par de caladas y sobornaba a los infiernos.
Aguanta a gritos proclamaba,
Dios me reprochaba,
ella sentenciaba.
Escarcha en mi ventana, y la Luna de invitada, alumbraba mis noches de penumbra sin mi amada, quién ayudaba a un alma desconsolada, quien sobornaba a mi suerte para evitarla, quien callaba, y luego otorgaba, su mirada, a veces hablaba.
Se llevó el pincel y me dejó su lienzo, me dejó el dolor y se llevó mi tormento. Quemaban las brasas pero no su lamento.
Clamaba verano, yo sólo quería invierno. Pulcro mi rostro, roto por dentro. Alas mojadas, quimeras de lamento. Poética amargura, onírico infierno.