viernes, 17 de enero de 2014

Llantos de sangre.

Se me cae el alma a los pies entre tanto sufrimiento, tanto dolor. Lo fuerte se hace débil y se desvanece entre llantos. Cómo aguantar y levantarse, cómo llorar sin derrumbarse. Ver los ojos del que ama, perdiendo su amor. Ver la llama, ahogándose en dolor. Verlo y no creerlo, soñar que estas despierto sin saberlo. 
Recuerda lo imprescindible, olvida lo innegable. Porque sólo se vive del recuerdo, y cuando éste se marche, estás perdido. Perdido en tu mente, sin encontrarte, callado y expectante a que aparezca un ángel. 
No pierdas tu camino, aún está en blanco, la tinta es tu historia, tu libro una vida.

jueves, 16 de enero de 2014

Mi ciudad.

Éste cielo nunca dejará de llorar, siente como el mundo se muere, poco a poco, gramo a gramo.
Éstas nubes vuelan por momentos, transeúntes alados, buscan paz y obtienen guerra.
Ésta nube vaga solitaria, sin Sol que la acompañe, sin calma en éste valle.
Éste corazón se siente perdido en su ciudad, luces tenues brillan en la oscuridad.
Ésta pobre hada canta su terrible canción, llorando su dolor, sin gloria ni ruina, se siente herida por no encontrar salida.
Hoy sólo nos queda mirar al cielo de Madrid y sonreír sin motivo, por lo vivido y lo perdido.
Hoy sólo nos queda soñar sin descanso, porque las mejores historias, sin dudarlo, florecen en la noche, tras el turbio reproche de la razón.

''Hoy vivo, mañana ya veré. Hoy amo, mañana lo olvidaré.'' 

Ésta ciudad sin nombre tiene algo que decir.


lunes, 13 de enero de 2014

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Sentarme y pensar, 
jugar a ganar, pero siempre perder.
Todo me da igual,
pensando en cómo acabará.
Soñar, vivir rendido,
sumido en la niebla de esta ciudad fría,
contando señales desde tierra,
contando secretos en las tinieblas.
Voces de dolor en mi interior,
gritan sin control pidiendo perdón,
olvidados en el olvido,
temidos en la vida, perdidos.
Sal y habla con la Luna,
nunca es demasiado tarde.

domingo, 5 de enero de 2014

Vida.

Hacía demasiado tiempo que no me sentaba a escribir, ya sea por falta de tiempo o por falta de sentimientos que quieren salir a relucir. Había olvidado esta sensación de libertad.
La soledad me ha dejado, con la miel en los labios, con mil problemas descalzos, que sólo buscan salida en este laberinto onírico creado a razón, a traición, por el miedo a perderme en la espesura de la niebla y la marea de las aguas.
La vida es un frasco vacío, esperanzador almacén, que espera ser llenado, ¿de qué?, es evidente, ¿no?.