martes, 27 de octubre de 2015

Verso sombrío.

Él se consumía atestado de mentiras, vivía de la limosna de su sonrisa y de su dulce antipatía. Hasta sollozaba por rozar su brisa, por estrechar su alma y trazar su risa. Se moría de ganas de curar heridas, mientras otoño cerraba la puerta, invierno fruncía el ceño, el reía, no se atrevía a saltar tejados ni a pintar auroras. Esbozaba ternura en su lienzo desusado. La catarsis oscureció el cielo y lo manchó de dolor. Delirium. Viajó del éxtasis a la oquedad, al mundo vacío, al verso sombrío. Llenó el redil de canciones lúgubres y en un traspiés volaron al atardecer.   
- Su llanto tenue envolvía mi pena. 
Pregunta al poeta dijo. 
- Sábanas blancas, caricias de seda. 

lunes, 5 de octubre de 2015

Escarcha y céfiro.

Domingo en mi cabeza, el rocío acaricia su piel de porcelana mientras Dios juega al poker con mi mente. Soñaba ser quimera en un mundo de tiranos, escupirles realidad y esperar sentado, observando con recelo la inmensidad de la estupidez. Con el humo flotando en mi habitación la poesía les dejaría mudos, con el corazón despierto y las pupilas a oscuras, mientras las palabras fluyen por su espesa esencia en conflicto con sus entrañas.

Nunca dije que fuera fácil, que brillar en un mundo cruel tan sólo es escapar de la realidad, respirar nostalgia y volver a besarla. 

Y si, quizá mi metamorfosis me conduzca al inconformismo, al miedo y al descaro, a la sombra y al desánimo, a la soledad del café y domingo, o quizá, resucite de ese infierno, donde las almas en pena piden clemencia al rey de la misericordia.