martes, 25 de agosto de 2015

Reino de los cielos.

Al filo de la navaja, vacilo sin tapujos a aquel que quiera morder la manzana, vendo mi suerte a quien haya perdido la suya, a quien este dispuesto a encender la llama y arrojar los dados al tablero. 

Esto es de valientes, de tirarse al vacío sabiendo que que el fondo es oscuro, pero no por la ausencia de esperanza, sino por lo desconocido que es un lugar lejos del conocimiento. La vida es oscura, una oquedad, un foso sombrío, sólo debes iluminarla. 

Y entre escalón y escalón, tropiezo tras tropiezo, debes proclamarte vencedor en la batalla, jurar venganza y subir a los cielos donde la valentía es la mayor de las virtudes. 

¿Y una vez allí? Contemplar el vacío, quizá esté lleno de luz, y la oscuridad haya dejado paso a la eternidad.


Conseguiste mellar mi navaja, y parece que las almas no se compran por 30 monedas.

sábado, 22 de agosto de 2015

Mi rincón secreto

Me fui, pero esta vez pusimos el corazón en la mesa y le pedimos que latiera lo más rápido posible para así hacer herida, la sangre se ocupó del resto.
No es la misma sensación angustiosa la que recorría mi columna, no era pena, tampoco tristeza, ni tan si quiera delirio, era la unión perfecta entre lealtad y simpatía, entre felicidad y amor, entre lástima y confianza. Era todo y nada.

Me faltaron un par de cosas en mi lista de tareas, palabras que callar y silencios que decir, pero qué más da, que su imaginación haga el resto, ya pequé demasiado, hoy tan sólo busco perdón.
Me sentí fuerte y quise prosperar, a pesar de las vueltas que da mi cabeza, sigo sin marearme en esta noria, he hecho lo correcto.




Cicatrizar heridas, borrar el rastro, vuelve cuando quieras, este alma se enamora de tropiezos.