viernes, 22 de abril de 2016

Desde que besó mis grietas.

Pintémoslo como un frenesí en un lienzo rasgado, tan sucio que apenas los trazos alivian mi dolor y tan horrendo que los pétalos de su flor son malva y su savia sangre con escarcha. Y si, habló de mi.
Vengo a hablar del trayecto perdido, de sus torpes tropiezos en pozos vacíos. Del cruel pasado y del valioso deseo. 
Vengo a hablar del lienzo maldito hoy desinfectado con saliva. Ya que la sal poco pudo hacer. Parece que sólo hacía falta un poco de amor.
Hoy vengo a hablar de la barba desaliñada y de su masacre, además del corazón invertido. De su mente atestada de quimeras y culebras traicioneras.
Hoy vengo a hablar del silencio, del compás sucesivo de su figura. Del follaje abandonado. Del bosque opaco. 
Ya no cuento cuentos con sangre entre los dientes, ni me dedico a lijar mi mejilla con aquella cuchilla candente. Ahora sólo brindo dulzura a quien quiera rozar mi piel. 
Hoy vengo a hablar de caricias. De las suyas. De su extrema belleza y del éxtasis del conocimiento.
Grito desorden pero eso no es posible, Ordena mi mente, sólo encontraras un poco de polvo.
Hoy vengo a hablar del entendimiento humano, no de humanidad. Es como entrar en una caverna decorada con lirios, pero con antiguos cortes. 
Hoy el lienzo recubre mi pared. Hoy los suspiros, antes estacas, ya no maltratan al descosido hombre triste. Hoy, me salvan del suicidio y agrietan el ruido.

Hoy su suspiro, es mi respiro. 

Qué dirán los infelices de semejante delirio. A ellos qué les importa, viven engañados, creen que la salvación está en robar la tinta al poeta, aún estando envenenada. 
Es más, ¿quién quiere robarle versos a un poeta? Al fin y al cabo, la locura a quien pertenece más que a ellos. Son pálidos y tienen ojeras. Y por no hablar de los cristales rotos que pisotean. Venden ideas alejadas de la realidad. Buscan una musa que ni si quiera merecen. ¿Y si hablamos de sus espinas?¿Y de la llama de su mechero? ¿arde verdad? 
¿Y tú? ¿Te quieres quemar?