jueves, 28 de julio de 2016

Grillos

Hoy he salido de cuentas, y por decirlo de alguna forma he pagado mis deudas. He mantenido mi inquietud como quien sonríe a la muerte sin pestañear. Jamás encontré el espejo de mi alma hasta que conseguí caminar sobre brasas e infierno.

El rumor del arisco viento veraniego seduce mi pintoresco gesto risueño y me cuenta un cuento difícil de contar. Habla del pecado original, como mirlos jugueteando con el horizonte me comenta que prepare mi maleta, que el viaje va a ser largo. 

Desde entonces no me importa encender la luz, ni obviar las agujas, no me importa comprar un te quiero, ni vender un perdón. 
Cierro los ojos y me resulta extraño ver claridad donde antes había oscuridad. Claro que la facilidad oprime mis capacidades de aflicción, escasas actualmente. La sal ya no escuece, ya no duele. Ya cosí el descosido de mi piel y no fue para tanto, los "adultos" ni si quiera tenemos lágrimas. 
Ayer volví a mirar la Luna, ayer volví a mirar sus escamas escondiendo la perfección de quien sabe que esto no tiene fin. También protege sus ruinas cerebrales, sus grietas temporales. 
Ha aprendido a mojar mis labios y a no quemarse, a mojar mis labios y no quemarme, ha aprendido a quererme, y no matarse.
He llegado incluso a considerarme asesino por las cosas que rompo, pero la estupidez me ha dado un respiro, he cambiado de profesión. Me da fatiga no querer, me angustia el silbido del que anda sólo en una habitación vacía con el eco de sus pensamientos rugiendo. Me parto en dos si llueve descoordinadamente y sus alas no se mojan por igual, el vacío esta muy cerca, y la salvación también.

Quiero ser apoyo, trapo, verdugo, maestro, chef, mago, escapista, jurista, azúcar, veneno, serpiente, valiente, perenne, beodo, sabio, fiel, daga, escudo, mochila, oasis, agónico, tenaz, hábil, ladrón, mordaz, reloj, arena.

Quiero entender su experta inteligencia y su viva dulzura, y en tal caso agarrarla con un sin fin de posibilidades de salvación. No es posible morir en el intento ni caer en locura porque su resplandor brilla más que cualquier otra cosa. Su voz es un cantar de grillos coordinados en una serenata nocturna. Su olor es un reflejo de la exquisita excelencia lindando con la paz alborotada. Llamé a la puerta, y aquí estoy, vine para quedarme. Enséñame ese tango suicida, quiero aprender.
Tanto me ha cambiado que soy feliz, cuando la veo o cuando la pienso, cuando me toca o cuando susurra, tanto me ha cambiado que soy feliz. Sigo escuchando las olas del mar, donde comprendí que no hay más allá, después de ti.

Gracias, no es fácil enamorar a lo que antes era una estatua de sal.