Días grises,
nubes negras,
y yo volando entre luces de penumbra,
que vienen, que van,
que se debilitan hasta desaparecer,
que desaparecen hasta morir,
sin adiós ni perdón,
sin pausa ni traición,
sólo calma, dulce calma de lo oscuro,
negro presente, tibio futuro.
¿Y qué nos queda?, tras tanto delirio,
tras el abismo de la noche,
cayendo al olvido,
de quien no quiere querer,
de quien no quiere romper,
su palacio de cristal.
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