miércoles, 5 de noviembre de 2014

Martes mísero.

Tinta tenue que adereza el espejo,
en él sólo el reflejo de un sórdido infeliz.

Atrezzo. Frío y café. 
Tardío como nunca, siempre llega a tiempo, sincero atrevimiento. 
Amanece en la ciudad y el frío esclavo se desnuda de grilletes. Todos mienten, pecados dicen, rezan mudos sin directrices.
Distancia y aproxima, afuera llueve y dentro también, recuerdos de mujer, y vuelve el ayer. 
Mi sombra me persigue, quiere bailar, me pisa los talones con tímidos tacones, mi sombra me abraza, quiere brillar, me besa y regresa, presa de la espesa bruma al despertar.

Mis manos buscan jazz, otra cadera con quien hablar.
Mis labios buscan vals, y alguien con quien bailar.
Mis dedos buscan soul, otro pelo para coquetear.
Mis pies buscan compás, unas curvas de verdad.
Mis ojos dicen basta, cansados de llorar.






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