Llorar de rabia o de dolor, ¿que más da? Ya me acostumbré a palmar, a sufrir las consecuencias de la derrota. ¿Cómo es posible? Como una ceguera psicológica puede provocar tanto daño, ríos de sal, en constante crecimiento.
Hoy me siento incapaz de sentir, incapaz de cumplir, vivo atrapado en un laberinto de fallos.
Ríos de tinta corren por mis venas, programando sílabas perfectas, creando universos sin explorar.
Ríos de odio perforan mi prisma, mi vida, mi senda, formando agujeros negros de tristeza, aniquilando la belleza.
Ríos que mueren entre las heridas de mi corazón, pobre infeliz cansado de sufrir, busca perdón donde existe rencor, lucha por vivir en este mundo de incoherencia, invadido por la demencia del ayer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario