viernes, 20 de diciembre de 2013

El llanto de la pérdida.

Otro ángel herido, pequeño corazón roto que llora sangre sin control.
Ya andaba nublado en su bola de cristal, universo paralelo.
La lluvia caía sin descanso. Ahora las lágrimas se confunden con ella, y amenazan con romper sus muros.
Todo estaba negro, incluso la esperanza, salvadora por doquier. 

Él se sentía a salvo, encerrado en su coraza por temor a lo que venga.
Ahora sólo hay humo, espesa niebla matutina que pesa más que el viento, sufrida por el dolor de la pérdida, del abandono, de la despedida. Busca respuestas pero no las hay, busca consuelo pero se marchó, guarda su amor en su cajón de los recuerdos. 
Cuando todo se marchita, el amor muere y resucita, y vuela, lejos de la ciudad fantasma donde sólo quedan recuerdos y puñaladas, hacia un mundo nuevo, repleto de sentimientos olvidados, de amores marchitados.

Sé fuerte hermano, las estrellas no dejan de brillar.




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