Él jugaba al despiste, suena triste ¿verdad?, mirando a los ojos al demonio, gritos de dolor e infortunio envolvían su mirada, quemada y cansada, deseosa de deseos eternos y maldad. Frasco lleno de espíritus devorados por la oscuridad, encerrados para siempre en un lugar oscuro, infierno.
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