Seguramente estas líneas no sean suficientes,
seguramente esta mente a punto de explotar no sea suficiente,
seguramente estos ojos, deseosos de llanto, no sean suficientes,
seguramente tu perdón no sea posible,
seguramente mi corazón no volverá a dejar de latir como en aquel instante.
Recuerdo sonrisas, lloros, abrazos sinceros, pero sobretodo lloros, incombustibles e inconsolables, que caían y caían sin descanso, lágrimas secas y saladas derramadas por no haber alcanzado una meta, de haber perdido la guerra interna lidiada en los cielos de mi alma. Lágrimas por ver cómo todo se viene abajo, como todo se derrumba sin pedir permiso, uniendo sentimientos, separando personas. Transformándome en quién soy ahora.
La pérdida, el vacío. El se largó, lejos de aquí. El recuerdo perdura, dentro de mi.
Sólo pido 1 minuto más, una sonrisa más, una alegría de esas que tanto faltan y la cual no va a volver.
Este sentimiento de culpa me mata por dentro, devora mis entrañas cada día 26, alimentándose de mi, dejándome sin aliento y sin motivos para continuar, haciendo pedazos mis sonrisas (si aún me quedan fuerzas para sacarlas a ''relucir''). Mi yo se encuentra perdido sin mi estrella. ¿Por qué dejaste de brillar? ¿Por qué dejaste de iluminarme? ¿Por qué dejaste de mostrarme el camino? ¿Por qué me abandonaste en este mundo donde infelices como yo sólo les queda refugiarse en si mismo? ¿Por qué abuelo, por qué?
Ahora me encuentro sólo, sin ti, sin mi motivo, sin mi razón. Sin perdón. Exigiéndome más de lo que puedo, me refugió en mi brugal, que me da lo que no tengo, ganas de vivir y me mantengo, alejado del amor aunque con ganas de ello, teniéndolo a mi alcance, pero sin ganas de pelearlo.
Gracias por todo lo que me diste, sin pedir nada a cambio.
Gracias por mantenerte aquí siempre, sin quejidos.
Gracias por cuidar de mi y ser mi acompañante en mi camino.
Gracias por aguantar y luchar.
Gracias por levantar tu puño y gritar.
Gracias por enseñarme.
Gracias por haberme formado como persona.
Gracias por quererme de esa forma.
Perdón por no haberte correspondido de igual manera.
Perdón por no estar ahí siempre.
Perdón por no haberte demostrado todo lo que te amaba, pero de veras que lo hacía.
Seguramente todo fue un sueño, un sueño demasiado perfecto al principio, con un trágico final, un sueño que desearía no haber soñado nunca.
''Las ojeras de la gente tienen mucho que contar'' Estas lágrimas no son suficientes, pero si sinceras. Te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario