martes, 5 de septiembre de 2017

De tanto en tanto

He vuelto a entrar en la vereda,
de escribir canciones de cualquier manera,
a tirar los sentimientos a la hoguera,
y a quemar rastrojos cuando quiera.
He vuelto a juntar monedas,
de tacto marfil y de madera,
a robar noches en vela,
y a sentir de nuevo que mi coco vale la pena.
Junto estructuras a la carrera,
sin mirar adelante como Ayton Senna,
con aroma a otoño en la chistera,
y a soñar despierto mientras pueda.
He vuelto al juego de primeras,
mientras transformo las banderas en teoremas,
me rencuentro con la sordera,
que escucha lo que quiere y recita en mi parcela.
Mezclo sobriedades con cantinas de chacales mientras saco los puñales de cantares improvisados. Vuelo encima de ciudades y chabolas, la luna pidiendo que aterrice en mi hipotálamo, y el sudor de mis manos reclamando miedo y pánico. Viendo las farolas de mi barrio acomplejado, resonando en mi tejado compases de primer grado, planeando chiquilladas que cuento y después ni hago, soñando loterías entre vías degollado.  Llenando mis pulmones de tóxicos intoxicados, y el vecino del cuarto haciéndose el despistado, gastando gasolina por cada metro cuadrado, marcando las pisadas que dejo cuando resbalo.
Tronando desde ayer en mi cuarto sin descanso, juristas advirtiendo que algo me está matando, sofistas relatando problemas que me la traen al pairo, mañana cuando amanezca nada será para tanto.
Cazando sabandijas que asoman de vez en cuando, inyectando sangre a santos putrefactos, viendo morir a tantos en guerras de odio y sin embargo, que peso le damos al amor que desplegamos.
Sufriendo desde niño por imbéciles del tres al cuarto, riéndose de mi de tanto en tanto, degollando mi tristeza en días que ni levanto, escribiendo penurias que escondo bajo mi manto.
Me estoy meciendo en un ataúd a cal y canto, resonando tambores de nómadas anestesiados, recortando a quemarropa fotos y la luna menguando, recordando sombras de antepasados desdibujados. Apriétame las bridas antes de que reviente, con muchos criticando mi forma de ver la muerte, cuantos alegando que nada es para siempre, y aquí estamos tu y yo, viviendo hasta siempre.

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