26.10.2013. 3:38
Lágrimas
11 meses ya. Parece una vida entera, ¿eh?. Una vida entera sin él, sin su presencia, sin su cariño. Sin sus abrazos que alegraban días enteros. Aparece un vacío que apenas lleva menos de un año, pero que da la sensación que lleva toda una infancia, toda una adolescencia, toda una vida.
¿Por qué parece un sueño que sólo es eso, un sueño? Que no ha pertenecido a la realidad nunca.
Quizá todo era un sueño, con sus momentos buenos y malos, más malos que buenos, que llegó a su fin un 26 de noviembre de 2012. Para mi, mi mundo se acabó, se derrumbó, se hizo pedazos bajo mis pies.
Y caí, en un vacío en el que sólo hay oscuridad (hablo en presente), y en el que tan solo aparece la luz cuando florece la esperanza, cuando la llama prende. Pero la esperanza no es nada más que eso, esperanza. Destellos de alegría que se producen tras sonrisas preciosas ante los ojos de este infeliz, miradas, días grises que me hacen ver que hay algo más allá de ese vacío. Pero la llama se apaga, y con ella se van las esperanzas y las sonrisas perdidas en su rostro.
Pero el recuerdo perdura. Y el dolor aun más. Querer a alguien que vive a contracorriente, y que aguanta, que resiste, y que por ello le quieres con más ahínco. Y que se vaya. Sin despedirse, sin tan solo decir adiós, que quizá yo no merecía, pero él si. Que vive queriendo, pero no sintiéndose querido.
No sentirse querido por nadie, ¿lo habéis sentido alguna vez? Sentirse un estorbo, una piedra en el camino de otros.
- Espero que no.
Por otro lado está el niño, que lo intenta, pero no lo consigue. Y este niño siente remordimientos, por no haber hecho suficiente. Y al cual se le acabó el tiempo, tiempo para demostrar algo que existía. Su querer.
El pecho del niño te recuerda, y el latir le duele.
Éstas lágrimas caen, y no por cualquiera.
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